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Clínica Samai es un espacio de fisioterapia y osteopatía ginecológica donde trabajamos la endometriosis y sus síntomas (dolor lumbopélvico, abdominal, dolor de regla) desde una mirada integradora, basada en la ciencia, el movimiento y la escucha del cuerpo. Acompañamos a cada mujer de forma individual, con tratamientos externos y un enfoque respetuoso que busca aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida.
Puedes solicitar una primera sesión de diagnóstico gratuita. Hablaremos directamente por whatsapp para conocer tu caso.
La endometriosis es una enfermedad en la que el endometrio, uno de los tejidos del útero crece donde no debería: ovarios, intestino, vejiga o incluso las fascias que los rodean.
Cada mes, ese tejido responde al ciclo hormonal: se inflama, sangra y genera congestión.
El cuerpo intenta adaptarse, pero cuando la circulación se bloquea y los tejidos pierden movilidad, el dolor aparece.
Y ese dolor puede sentirse en lugares que parecen no tener relación: la espalda, las piernas o incluso la cabeza.
No todo el dolor está asociado a la endometriosis, sino que quizás parte del dolor está asociado a otras tensiones del tejido del entorno pélvico. Y quitando esas tensiones el dolor se puede reducir mucho…
La investigación más reciente ha demostrado que los tejidos con endometriosis presentan una red de pequeños vasos alterada: hay zonas con exceso de irrigación y otras con estancamiento (Cells Journal, 2023).
Esa irregularidad hace que el tejido esté inflamado, congestionado y más sensible al dolor.
Otros estudios han observado que cuanta mayor congestión vascular hay, más intenso suele ser el dolor pélvico (Fertility & Sterility, 2006).
Y que en muchos casos, el crecimiento de nuevos vasos va acompañado de nuevas terminaciones nerviosas —una combinación que puede mantener el dolor en el tiempo (Frontiers in Cellular Neuroscience, 2020).
En palabras sencillas:
cuando los tejidos dejan de moverse, la circulación se ralentiza, el cuerpo deja de drenar correctamente y el dolor se perpetúa.
Por eso, trabajar el cuerpo —movilizar, liberar, normalizar— no es solo aliviar, es ayudar al sistema a recuperar su equilibrio natural.
Cuando el cuerpo vuelve a tener movimiento, los tejidos se oxigenan, drenan mejor.
Y el dolor empieza a bajar.
Abordaje del dolor menstrual, molestias pélvicas y síntomas del ciclo femenino.
Tratamiento del dolor lumbar, cervical y alteraciones posturales relacionadas con el movimiento y estudio biomecánico.
Tratamiento de tensiones fasciales que afectan al equilibrio, movilidad y bienestar corporal. Dolores de cabeza, bruxismo…
Soy fisioterapeuta y osteópata.
Llevo más de diez años acompañando a personas a entender su cuerpo, y todavía me sigue sorprendiendo lo mucho que puede cambiar cuando se le da el espacio que necesita.
Mi formación empezó en fisioterapia, donde pasé cuatro años aprendiendo la base más científica y estructural del cuerpo humano: la anatomía, la biomecánica, el movimiento, la recuperación del tejido después de una lesión.
La fisioterapia me dio método, precisión y respeto por la evidencia.
Aprendí a mirar el cuerpo con rigor, a entender cómo se comporta la musculatura, cómo se adapta una articulación y cómo se entrena la fuerza para sostener la salud.
Después llegaron seis años de osteopatía, y ahí cambió mi forma de ver las cosas.
La osteopatía me enseñó que el cuerpo está dividido por sistemas, en el que están conectado por tejidos, fascias, nervios y vasos que hablan entre sí todo el tiempo.
Comprendí que un dolor lumbar puede tener su origen en una tensión uterina, que una rigidez en el diafragma puede alterar la pelvis, o que una congestión en el abdomen puede repercutir en las piernas.
Esa mirada más global me llevó, de manera natural, hacia la osteopatía y la fisioterapia ginecológica.
Empecé a estudiar cómo se relacionan los órganos con el movimiento, cómo se adapta el cuerpo femenino a cada ciclo, y cómo pequeños cambios en la vascularización o en la elasticidad de los tejidos pueden transformar la calidad de vida de una mujer.
Hoy trabajo desde ese enfoque:
una combinación de conocimiento científico, experiencia clínica y escucha manual.
Porque detrás de cada dolor hay una historia, y detrás de cada historia hay un cuerpo que solo necesita volver a fluir.
Si no funciona, te lo digo con claridad y te derivo. No fuerzo procesos, porque lo único importante es que mejores.
Llevo años acompañando a mujeres con endometriosis y síntomas ginecológicos a reducir su dolor y mejorar su calidad de vida.
Sé que el camino desde el diagnóstico no es fácil, y que muchas veces faltan espacios donde sentirse escuchada y orientada.
Por eso ofrezco una sesión de diagnóstico:
para entender en qué punto estás, valorar si tu sintomatología puede tener relación con el sistema ginecológico o con una endometriosis, y decidir con honestidad si este enfoque puede ayudarte.
Si no soy el terapeuta indicado para tu caso, te lo diré y te derivaré.
No es una promesa.
Es una forma de acompañarte con claridad desde el principio.